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Alcorcón, Madrid, Spain
Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III de Madrid.

miércoles, 1 de junio de 2011

"Franco" obliga a revisar el "Diccionario Biográfico"


Este Gobierno esperpéntico que quiere cerrar el Valle de los Caídos exige también que se corrija la biografía de Franco, porque no es como le gustaría.


Posiblemente, el actual Gobierno de España es el que más analfabetos ha sentado en el Congreso de los Diputados de todos cuantos ha tenido nuestra desdichada patria. Quizá por eso llama especialmente la atención el empeño que ponen a veces sus miembros en corregir a las máximas autoridades intelectuales de España, siempre poniendo los criterios ideológicos por encima de los científicos, una de las características principales de la izquierda.

Es el caso de Luis Suárez, eximio historiador y experto en franquismo (impresionante su biografía del dictador, publicada por Ariel), a quien la titular de Cultura (sic), Ángeles González-Sinde, y otros prohombres del socialismo y el comunismo, además de "verdes" y otras especies autóctonas, ha exigido que rectifique la entrada que ha hecho del anterior Jefe de Estado en el recientemente publicado Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

Causaría risa, si no diera tanta vergüenza ajena, que el PSOE actual se maneje con esta paletería, que tira por tierra su presunto prestigio como partido que habría defendido siempre la cultura y la ilustración. Zapatero y sus secuaces quieren que los diccionarios digan de según qué personajes exactamente lo que ellos opinan al respecto, sin entender que una cosa es la Historia y otra los juicios subjetivos sobre la Historia.

Como muy bien ha explicado el profesor Javier Paredes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá de Henares, el régimen de Franco no fue totatlitario, sino autoritario, como mantiene también Luis Suárez. No es una cuestión de "gradación" en la aplicación de una dictadura, como analfabetamente interpretan los socialistas, sino una diferencia terminológica de primer curso de Ciencias Políticas. Y de cualquiera que se haya tomado el mínimo interés por saber de verdad, sin contaminación partidista, qué ocurrió en España durante el franquismo.

Al PSOE no le interesa ni la Historia, ni la Cultura, ni ninguna ciencia que no diga lo que la ideología imperante, el progresismo naif, indica que hay que decir. Lo que lo políticamente correcto exige para poder recibir el diploma de demócrata, sin el cual no es posible ni salir a la calle en la España de hoy.

Esperemos que la Real Academia de la Historia se siga manteniendo firme ante estas inaceptables presiones de socialistas y comunistas contra una obra rigurosa, cuyo objetivo es precisamente el contrario al que persigue la clase dirigente: que los ciudadanos tengan acceso al saber, al verdadero conocimiento, guste más o guste menos.

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