Datos personales

Mi foto
Alcorcón, Madrid, Spain
Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III de Madrid.

sábado, 25 de junio de 2011

Aprender a "bofetadas", ¡es muy triste!

El 22-M ha supuesto en España la aparición de nuevos comportamientos políticos largamente demandados por gran parte de la sociedad. La primacía de la lista más votada y las nuevas autonomías que prometen educar al estado en como gastar poco y bien, son buena prueba de ello.

Es curioso lo que ha supuesto el 22-M. Todo el mundo esperaba el batacazo electoral del PSOE que ha evidenciado el claro mensaje a ZP de que la mayoría de españoles ya no le quieren. Tendrá que aprender a 'bofetadas', ¡ya es triste! Pero la realidad supera la ficción, las elecciones habrán servido para más y tendremos mucho tiempo para verlo. Ha aparecido una nueva actitud política en España que hace que el PP no tenga la obligación de sacar mayorías absolutas para gobernar, y que incluso Izquierda Unida se plantee que es más normal dejar mandar al PP cuando éste es el más votado que no hacer de lazarillo obligado del PSOE aunque éste pierda. Sin obviar esta bienaventurada novedad me ilusiona, por más interesante, el nuevo marco de ejemplaridad que van a suponer las nuevas autonomías.

Hasta ahora era muy frecuente que el afán 'nostálgico' de algunos fundamentalistas les llevara a que cada vez que se hablaba del elevado gasto autonómico, ponían en duda no el gasto y si la existencia del modelo y, sin más, pontificaban: hay que suprimir las autonomías. Vamos, lo normal, coger el rábano por la hojas, confundir la parte con el todo, mear fuera de tiesto en suma. Dado que ha habido un accidente de aviación, suprimamos el trasporte aéreo. Estoy seguro que a muchos totalitarios este argumento les parecerá correcto, pero no escribo para ellos, no nos entenderíamos, escribo para los que de buena fe piensan que cuando una cosa no funciona -se han acostumbrado a tirarla- la terapia consiste en suprimirla. Pues miren, de entrada no, hay que arreglarla.

Aquí entran a colación las ultimas elecciones. Estas han provocado una cambio radical en el mapa autonómico, de tal manera que los nuevos gobiernos están anunciando medidas de austeridad y de recorte del gasto. En definitiva, anuncian que administrarán como las familias: gastar menos de lo que se ingresa. Darán pues una bofetada al funcionamiento del Estado, marcarán los pasos a seguir, y habrán pasado, por mor de las elecciones, de ser el problema a elevarse en la solución.

Por cierto a los 'nostálgicos' de los que hablaba antes, les prevengo de que ahora tampoco usen su falaz argumento y que no se planteen que dado que lo único que va a funcionar van a ser las autonomías y que, hoy por hoy, el problema será solo el Estado, no les dé un infrecuente ataque de coherencia y nos propongan suprimirlo. Yo, como quiero ser algo más racional, diré que lo que se trata de hacer es aplicar los modelos que funcionan donde no se aplican y, sobre todo, que lo importante es detectar el problema y resolverlo, arreglar el coche, vamos. Mi conclusión es, al menos para mi, evidente: elecciones generales ya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario