Decenas de jóvenes se juntaron en este famoso 15M a la plataforma “Democracia real ya” y marcharon desde Cibeles hasta Sol detrás de la pancarta: “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. Los gritos de “no les votes”, consigna cada vez más común en las redes sociales, presidieron los actos de protesta.
Sin embargo, la reunión de estos jóvenes terminó con la violencia gratuita que se transformó en 24 detenidos, 5 policías heridos y mobiliario urbano destrozado que luego, los que sí trabajamos, deberemos pagar con nuestros impuestos.
La forma tan lúdica en la que gastan el tiempo algunos jóvenes parece ser que se aleja mucho de los ideales de civismo, autosuperación e intelecto; si a ello le sumamos que el alcohol siempre brinda todo festejo, y este, no iba a ser menos. Además, si agredir a las autoridades, hacer pintadas en nuestras calles y pegar patadas a las papeleras mientras exhalan todo tipo de insultos y amenazas, desde “hijos de puta” hasta “os voy a pegar una paliza”, es el régimen que quieren instalar, desde luego está a años luz de la democracia que piden y ruegan.
Democracia que piden y ruegan sin saber exactamente qué es lo que es y qué habría que hacer para que funcione bien. Y cómo lo van a saber, si ni siquiera saben qué es Bildu, cómo se llaman los ministros del Gobierno, qué es la inflación o qué políticas monetarias está llevando a cabo el BCE.
Y cuando se quiere protestar pero no se sabe exactamente el porqué, para qué, ni contra quién, suele ocurrir que la única arma a emplear es la violencia. Porque la violencia es la piel de la ignorancia y el lenguaje de quien no tiene argumentos.
Porque esta generación Ni-Ni, ni sabe, ni quiere saber. Ni hace, ni quiere hacer. Ni aprende, ni quiere aprender. Y cuando un bebé crece y aprende a pedir comida y bebida, deja de zascandilear con las pataletas de la ignorancia, y comienza a hablar. Porque hablando se entiende la gente y pegándose se desentiende. Porque sería más inteligente movilizar a los ciudadanos a no ir al trabajo o a no pagar un mes la hipoteca o los impuestos, que lanzarse a las calles como animales enrabietados de un mundo pasado que ya deberíamos haber superado. Sobre todo ellos, que tanto hablan de progresismo y democracia, sin tener la menor idea de lo que significa.
Porque la democracia Ni es violencia, Ni es insulto.
Y ya que muchos no saben quién era Gandhi, Aristóteles o Tocqueville , les voy a recomendar a estos tres autores para que entiendan qué es la resistencia pacífica, la democracia griega y los orígenes de la democracia Occidental en América. Para que sepan qué quieren, sin dejarse llevar por tres estereotipos fáciles, y cómo lo van a conseguir. Para que sean libres sabiendo lo que quieren y no esclavos de los prejuicios.
Si no, de otro modo, “Ley de vagos y maleantes”, creada por aquella II República que tanto idealizan.
Nota aclaratoria: Lo que aquí expongo no es una crítica a lo que se reivindica, sino de la forma en que se reivindica. Los reclamos violentos de una minoría.


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