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Alcorcón, Madrid, Spain
Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III de Madrid.

jueves, 10 de marzo de 2011

Otra Cascanallada: ¿Dónde están las zonas comerciales en el Ensanche Sur?

Tal y como adelanta el periódico local “Al cabo de la calle”, un simple paseo por algunas de las calles del Ensanche Sur de nuestra localidad puede mostrarnos las condiciones impropias para un proyecto urbanístico de gran magnitud:

Tras recorrer no menos de treinta edificios de viviendas, cuyo aspecto no deja de recordarnos a la opresiva estructura soviética que sembró de plomiza tristeza los barrios de las principales capitales del Este de Europa durante décadas, es hora de hacer un alto en el camino.

Por más que busco a mi alrededor no soy capaz de encontrar un solo bar o cafetería en los bajos moles que voy dejando atrás, donde poder tomar un merecido refrigerio.

Tampoco se han visto tiendas, restaurantes, bancos, establecimientos de ropa, ferreterías…NADA. Calle 8 de Marzo, calle Oceanía, calle José Saramago, calle Gabriela Mistral, calle Robles, calle Mestizaje… No hay absolutamente nada en ninguna de ellas que no sean viviendas desde el bajo hasta el último piso de cada edificación. Por no ver, ni siquiera veo locales comerciales a la espera de que algún audaz empresario decida arriesgar su dinero y abrir un negocio en la zona. La única concesión en muchos de esos bloques, son los diminutos espacios reservados entre las fachadas y las calzadas para unos estrechos jardines que, en muchos casos, lo mejor que ofrecen al paseante son miles de quijarros y ninguna planta.




La recurrente palabrería socialista en relación al medioambiente también queda en entredicho en el Ensanche Sur. No sólo ante la manifiesta ausencia de árboles en aceras y zonas comunes, que ofrezcan el respiro de una sombra a quien sus calles recorre, sino por la sideral distancia que separa a unas “islas ecológicas” de otras. Hay vecinos de algunos de estos edificios que a buen seguro, tendrán que hacer acopio de provisiones cada vez que vayan a tirar la basura.

El ambiente y el entorno también me traen a la memoria la célebre macrourbanización que “ El Pocero” edificó en Seseña. Toneladas de cemento y de ladrillos perfectamente colocadas, las unas encima de las otras, pero los servicios más indispensables brillando por su ausencia.

También hay que ponerse en el lugar de las personas que ya habitan en el Ensanche Sur y no les encuentro las ventajas. Tener que coger el coche para comprar una simple barra de pan, tomar una cerveza o comprarse un par de zapatos, no es vida.

Hablando de zapatos, los mios, tras la interminable caminata por la “Joya de la Corona” de Enrique Cascallana, ya aprietan lo suyo, así que decido volver al coche y continuar mi recorrido cómodamente. Me digo a mi mismo que quizás un simple paseo a pie no haya sido suficiente para evaluar correctamente el panorama del Ensanche Sur, así que decido conducir por otras calles que no he visitado previamente, con la esperanza de desdecirme y sobre todo, con el íntimo anhelo de encontrar un bar en el que poder refrescarme.

Pero la búsqueda es en vano, porque aunque mis ojos me llaman la atención sobre la existencia de unos soporales con locales comerciales en la calle Pablo Picasso, todos están tabicados menos unos ultramarinos y una sucursal bancaria. El resto es un canto a la falta de actividad económica, comercial y peatonal.
En resumen, ausencia de vida para quienes con todo empeño e ilusión compraron su vivienda en esta zona. No es nada nuevo compañeros, es tan solo una Cascanallada más. Ya estamos acostumbrados.

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